Árboles urbanos, un método amigable contra la contaminación ambiental

Llenan de verde nuestras calles, nos ofrecen su sombra en verano, hacen más exuberantes a nuestros parques…
Pero los árboles no son simples elementos decorativos de las urbes que habitamos, ¿no crees?
Estos organismos vivos son esenciales para la supervivencia de muchas especies de animales o insectos, incluido el ser humano. Y a ellos les dedicamos este post.

 

arboleda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Por qué son tan importantes para nosotros?

Seguro que en más de una ocasión has escuchado que los árboles son sinónimo de vida y que los bosques son los pulmones del planeta. Su relevancia se debe a que mediante la fotosíntesis, los árboles generan oxígeno y absorben dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera, el gas de efecto invernadero que más colabora en el crecimiento del cambio climático, por lo que entre otras cosas, contribuyen a reducir la contaminación ambiental.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indica que, cada año, un árbol puede llegar a absorber hasta 150 kg de CO2.
 
También nos garantizan respirar un aire más limpio, porque a través de sus hojas o su corteza absorben gases y olores dañinos como el amoníaco o el dióxido de azufre, y atrapan las partículas suspendidas en el ambiente, como el polvo o la ceniza, que después limpiará el agua de lluvia.
De ahí que la FAO señale que “los grandes árboles de las ciudades son excelentes filtros para los contaminantes urbanos”.
 
Además nos ayudan a mitigar otro tipo de contaminación: la acústica. Al actuar como pantallas frente al ruido. Gracias a su frescura y aromas característicos también son capaces de encubrir los molestos olores de las ciudades. ¿Eras consciente de ello?
 

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¿Por qué debemos proteger nuestros árboles y bosques?

No solo están cooperando a la hora de controlar la contaminación, también nos aportan otros beneficios igual de notables. Aquí tienes cuatro:

 

1. Actúan sobre la temperatura ambiental mejorándola y nos alivian tanto en las épocas estivales del año —suavizando el calor con su frescor— como en invierno —moderando los efectos del frío.

2. Colaboran en la reducción del gasto energético de los núcleos urbanos. Como consecuencia del llamado fenómeno “isla de calor”, la temperatura se incrementa en varios grados en la ciudad. Sin embargo, las hojas de los árboles liberan al aire vapor de agua, y contribuyen a que las temperaturas sean más gratas y livianas, sin olvidar que con el follaje de sus ramas garantizan zonas con sombra en las vías. También ayudan a regular la temperatura en los meses fríos, porque sus copas actúan contra el viento. Según la FAO, se disminuye la necesidad del uso del aire acondicionado en un 30% y se ahorra entre un 20% y un 50% de calefacción si se sitúan de forma correcta los árboles alrededor de los inmuebles.

3. Contribuyen a mantener la biodiversidad de los ecosistemas. Muchos seres vivos dependen de los árboles. En ellos encuentran su cobijo y se alimentan gracias a sus frutos o semillas. Además, impiden la erosión de los suelos y les aportan humedad con sus raíces y sedimentos.

4. Son una fuente de ingresos para el ser humano. De ellos obtenemos madera mediante una tala responsable y son un medio de vida para muchas poblaciones que consiguen de los bosques otro tipo de productos, como alimentos o plantas, destinados a su consumo o comercialización.

 
¿Qué papel jugamos nosotros?

Ya has comprobado que los árboles están contribuyendo a mejorar enormemente nuestra calidad de vida. Si es así, ¿por qué no los cuidamos como se merecen?
Es primordial tomar conciencia de nuestra responsabilidad hacia el planeta y aprender a valorar nuestros recursos naturales como los bosques y los árboles, pues tienen un papel clave en la lucha contra el cambio climático.
También debemos asumir que estamos favoreciendo en gran medida el desarrollo de este fenómeno con nuestros hábitos cotidianos y un espíritu consumista basado en el despilfarro y el gasto energético. ¡Todo suma!
Es momento de ser conscientes de las consecuencias del cambio climático, ya que puede influir sobre nuestra salud y está íntimamente relacionado con la desigualdad social, además de promover la pobreza y el hambre en numerosas comunidades del planeta.

 

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© Pablo Tosco. Oxfam Intermón / Ivan Sambaye es socio de la cooperativa de procesamiento y comercialización de aceite de girasol de Ikowa, en la región de Dodoma, una tierra seca muy castigada por el cambio climático. Cultivar girasol, una semilla muy resistente a las inclemencias del tiempo, le ha generado enormes beneficios.

 

Guia Oxfam Cambio ClimáticoSi te ha entrado el gusanillo por saber más acerca de este tema, te recomendamos la lectura de El cambio climático, una guía gratuita elaborada por Oxfam Intermón se explica qué es, en qué nos afecta y cómo podemos combatirlo.
Podrás profundizar en sus causas y averiguar qué están haciendo los gobiernos para frenarlo. También descubrirás que puedes ayudar —y mucho— a la hora de mitigar sus efectos. ¡Hazte con ella!

 

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