Una manera de afrontar el cambio climático: reintroducir las prácticas de agricultura ecológica

Cosechadoras

 

(por Joyce Nelson) Todavía recuerdo la única vez que vi llorar a mi abuelo. De esto hace ya mucho tiempo, cuando yo era una niña – pero es de las cosas que se quedan en los recuerdos. Mi abuelo Ted había vendido hacía poco su granja, así que cuando me lo encontré sentado en el porche y llorando en silencio, pensé que si lloraba es porque echaba de menos su granja. Pero no, no lloraba por la venta de la finca (era ya un hombre muy viejo y probablemente había llegado la hora de retirarse). No, estaba triste por otra razón.

Secándose los ojos empezó a hablar de la alfalfa y de la rotación del cultivos y de los cultivos de cobertura, cosas de las que en aquel momento no tenía ni idea. Pero recuerdo claramente lo que dijo: “Están arruinando la tierra”. (Mi abuelo era un granjero de los de antes, orgulloso de su resistencia, negándose a aceptar las nuevas prácticas agrícolas que se introdujeron después de la Segunda Guerra Mundial).

Escribo esta introducción personal sólo para hace una aclaración (o como se diga): sospecho que los recuerdos de mi abuelo me pueden haber influido en la respuesta a un Informe científico que leí hace poco y encontré particularmente emocionante.

 

El estudio revisado por pares del Rodale Institute de Estados Unidos, titulado Agricultura Regenerativa Ecológica y Cambio Climático (en pdf),  es tan esperanzador y tan lleno de sentido común que es de lectura obligada para cualquiera que busque un poco de inspiración en estos tiempos difíciles.

 

Rodale Institute

 

Respecto al aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero, el estudio afirma:

“Sugerimos una solución obvia y al alcance de la mano: poner el carbono atmosférico de nuevo en la tierra, literalmente bajo nuestros pies. El exceso de carbono en la atmósfera resulta tóxico para la vida, pero forma parte de las formas de vida basadas en el carbono, y devolviendo el carbono al suelo se puede obtener una mejora ecológica” (1).

Mediante el empleo de prácticas de agricultura ecológica, que favorecen la capacidad de fijación de carbono al suelo, no sólo se puede revertir el cambio climático, sino que también se puede restaurar el suelo. El estudio afirma:

“En pocas palabras, los datos más recientes sobre los sistemas de cultivo y de pastoreo en todo el mundo, muestran que podríamos fijar más del 100% de las actuales emisiones de CO2 con la introducción de las prácticas de gestión ecológica, disponibles y baratas”.

El empleo de las prácticas de agricultura ecológica, como los cultivos de cobertura, las cubiertas orgánicas, el compostaje, la rotación de cultivos y el arado restringido, podría:

“asegurar que la tierra no quedase al descubierto y que el carbono se fijara al suelo, en lugar de emitirlo ( a la atmósfera)… No hay que esperar milagros de las soluciones tecnológicas: la agricultura ecológica regenerativa puede mitigar de manera sustancial el cambio climático…

La agricultura que fija el carbono es también una agricultura que se ocupa también de la crisis del agua en el mundo, de la pobreza extrema y de la inseguridad alimentaria, mientras que se produce una protección y mejora del medio ambiente para las generaciones futuras. La agricultura ecológica regenerativa es la clave para este cambio. Es la solución que está lista para su uso generalizado ahora mismo”.

El estudio también aborda, aunque de una manera sucinta, la “necesidad de alimentar a nueve millones de personas” – el tema estándar de conversación del lobby transgénico para tratar de desacreditar los rendimientos de los cultivos de la agricultura ecológica. El estudio del Instituto Rodale sobre los rendimientos reales de los cultivos a nivel mundial muestra que la agricultura ecológica “puede competir con los rendimientos de todos los cultivos alimentarios convencionales, tales como el maíz, el trigo, el arroz, la soja y el girasol”.

En el estudio también se dice:

“El hambre y el acceso a los alimentos no es un problema de producción. Es una cuestión económica y social, en gran parte resultado de unas políticas agrícolas y de desarrollo inadecuadas, que han creado y siguen reforzando el hambre en las zonas rurales. Actualmente existe una sobreproducción de calorías. De hecho, ya producimos suficientes calorías como para alimentar a nueve mil millones de personas. El hambre y el acceso a los alimentos son cuestiones de desigualdad, que se pueden mejorar, en parte, con un decidido apoyo a la agricultura regenerativa a pequeña escala”.

El estudio Rodale se hizo público hace diez meses ( octubre de 2014), pero ningún referencia a él he visto en la prensa ( ni siquiera en la alternativa) hasta que Watershed Sentinel alertó a los lectores canadienses hace poco ( en verano de 2015) (2).

Del asombroso estudio Rodale, el editor de la revista Delores Broten dijo:

“Cómo suele ocurrir con la ecología, la ciencia confirma lo que nuestros corazones nos dicen. El mantra del agricultor ecológico es alimentar a la tierra, no a las plantas, el estudio Rodale muestra lo que tenemos que hacer para revertir el cambio climático… No hay gadgets de lujo, ni Geoingeniería de alta gama, ni nuevos y caros dispositivos, y lo mejor de todo, sin una herencia tóxica… sólo el trabajo duro y el sentido común: la producción de alimentos sanos para todos y respetando la tierra”.

Mi abuelo estaría contento.

 

Referencias:

[1] Rodale Institute, “Regenerative Organic Agriculture and Climate Change,” October 2014. www.rodaleinstitute.org

[2] Delores Broten, “Growing Goodness,” The Watershed Sentinel, Summer 2015. www.watershedsentinel.ca

 

Procedencia del artículo: Se publicó en español el 23 de julio de 2015 en Noticiasdeabajo.wordpress.com tomando como fuente el artículo de Joyce Nelson en Counterpunch.org (en inglés)

Fotografía: INTI

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