lunes 19 de enero de 2009
El lago Titicaca es una fuente impresionante de diversidad biológica, pero ese potencial puede verse amenazado si no se realizan acciones y políticas concretas para su protección, según la bióloga Claudia Flores.
Los mercados para el consumo doméstico en El Alto y La Paz son un indicador de la producción de peces en el Lago Titicaca. En el mercado Rodríguez, por ejemplo, las vendedoras están abarrotadas de truchas gordas y, en menor grado, pejerrey. Dos especies foráneas que han resultado depredadoras de las especies nativas, como han demostrado varios estudios.
Flores dice que los peces del género Orestia son endémicos (exclusivos de esta región lacustre), pero sus poblaciones son altamente vulnerables en este momento. Con base en otros estudios, la investigadora advierte que el humanto (Orestia cuvieri) está extinto y la boga (Orestia pentlandii) ha sido categorizada en estado crítico, mientras que el ispi, el karachi, el suche, el mauri y otros peces nativos están en situación vulnerable debido a la pesca.
¿Cómo se explica que no haya más variedad de peces? “Las truchas se han salido de sus jaulas y se han comido a los demás pescados”, dice doña Francisca, una comerciante que repite el comentario de su proveedor. Otra de sus compañeras en el mercado advierte que los ispis (Orestia ispi) son cada vez más escasos, y que a veces los mayoristas los suplantan con crías (alevinos) de pejerrey.
Para Flores, un cambio en el paisaje bioclimático del Titicaca, actualmente en carrera en el concurso de las nuevas siete maravillas del mundo, implica también una modificación en la cultura de sus poblaciones. La culinaria es, por ejemplo, una de las tradiciones directamente afectadas por la escasez de los insumos principales, lo que también influye en un cambio de fuentes de nutrientes y proteínas.
La investigadora, miembro del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), recuerda que Bolivia ha firmado la Convención RAMSAR cuya misión es la “conservación y el uso racional de los humedales a través de la acción nacional y mediante la cooperación internacional, a fin de contribuir al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo”.
Bolivia ha ratificado su adhesión al convenio en mayo de 2002, y hasta ahora ha incluido en la lista de sitios RAMSAR a Laguna Colorada, el lago Titicaca, la cuenca de Taczara, los lagos Poopó y Uru Uru, los Bañados del Izozog y el río Parapetí, el Palmar de las Islas y las Salinas de San José, el Pantanal boliviano y Laguna Concepción.
El Lago Titicaca está fuera de un área protegida o unidad de conservación, pero como humedal altoandino cuenta con características merecedoras de protección como los ríos y arroyos, turberas no arboladas, turberas de gramínea, bofedales y turberas bajas.
Hasta ahora se han hecho acciones para remediar la contaminación en la bahía de Cohana, así como para regular el caudal de aguas (ABL) y existen proyectos aislados de conservación de especies. Sin embargo no se ha concretado aún una acción conjunta, que además involucre a las poblaciones, para conservar la diversidad biológica y al mismo tiempo generar desarrollo en la región.
Claudia Flores considera que una política bien encaminada puede impulsar actividades agropecuarias y pesqueras, turismo, transporte acuático y el manejo de recursos silvestres. A nivel del ecosistema, una de las potencialidades del Titicaca es la regulación hidrológica en el altiplano, “mediante el almacenamiento de precipitaciones y aportes fluviales de la cordillera en la época de lluvias, y la regulación de la escorrentía durante la estación seca”.
Apuntes
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Al margen de la ictiofauna, la herpetofauna está constituida por 7 especies de reptiles y 6 especies de anfibios, incluida la rana gigante del lago (Telmatobius culeus).
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La ornitofauna está formada por 94 especies de aves, de las cuales 36 son acuáticas y 2 están en alguna categoría de amenaza.
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Para la mastofauna se ha reportado 41 especies.
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Entre las principales especies de flora se puede mencionar a las de importancia económica o medicinal como ñuñuya, chillihua, huaychja, la k’oa o muña, el mullu mullu, ñaqui, la huira huira y otras.
Fuente: www.pieb.com.bo/


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